viernes, 27 de mayo de 2011

FRACTURAS CERRADAS Y ABIERTAS

¿Que es una fractura?

Una fractura es la pérdida de continuidad en la estructura normal de un hueso, sumado al trauma y la alteración del tejido blando y los tejidos neurovasculares circundantes.


¿Que hacer en casos de fractura?


Ante una fractura o su sospecha, lo primero es inmovilizar el miembro o la parte afectada para mantener los fragmentos en los que se rompió el hueso controlados para (y que no afecten más a los tejidos circundantes) y, de esta manera, evitar que el hematoma que se forma alrededor de la fractura sea mayor. Además, la inmovilización también disminuye el dolor que produce el roce de los fragmentos entre sí y la elongación de los músculos. Por ello es importante comenzar inmovilizando al paciente en la parte afectada (exista o no personal especializado) . 


Cuantas clases de fractura hay?


Existen dos tipos de fracturas: las abiertas y las cerradas. Las primeras son las más fáciles de diagnosticar ya que contactan con el exterior y se puede observar el trauma directamente. Las fracturas cerradas tienen signos clínicos que indican su existencia, como deformidades, alteraciones neurológicas, pérdida de movilidad de la extremidad, aunque existen algunas que no tienen signos tan evidentes para ser diagnosticadas y son las que se pueden identificar a través de las radiografías, aunque toda fractura o sospecha de ella debe ser corroborado a través de radiología. Algunas fracturas requieren ir más allá en el diagnóstico; para eso se utiliza radiología más avanzada, como tomografías axiales computadas, resonancias magnéticas y, en algunas ocasiones, medicina nuclear, así se pueden detectar, incluso, fracturas que no son visibles con radiografías convencionales hasta un tiempo después que se han formado.

Existe un gran cuadro clínico que indica si existe algún tipo de fractura, pero el bastión en la ortopedia y traumatología es la radiología.

¿Como es el manejo de una fractura cerrada?



En caso de una fractura cerrada y en ausencia de medios de diagnóstico a través de radiología, se debe inmovilizar al paciente en una posición anatómica, cuidando siempre que se permita una buena circulación hacia la parte distal del miembro afectado y cuidando también que haya integridad neurológica y enviarlo al lugar más cercano donde se pueda corroborar si existe o no una fractura.
La posición anatómica es la posición en que las fuerzas musculares que controlan los movimientos del miembro, están tanto en flexión como en extensión cero.
Es decir, el miembro está en un grado de movilidad y fuerza neutro. La posición anatómica no se debe relacionar con una posición a favor de la gravedad, menos en los miembros superiores, que son miembros que no tiene un contacto con una superficie. La posición anatómica de los miembros superiores es de noventa grados en la flexión de codo y un punto medio de giro en el antebrazo o prono supinación (palabra que proviene de dos vocablos latinos: supinar significa pedir y es la posición de la palma de la mano y el antebrazo hacia arriba en actitud de pedir; pronación significa aprobar, y es cuando los monjes aprobaban algo poniendo la palma de la mano y el antebrazo hacia abajo sobre la cabeza de los fieles). Entonces la posición media entre las dos posiciones es ni la palma hacia arriba ni hacia abajo. Esa es la posición anatómica de los miembros superiores.
Los medicamentos para las fracturas cerradas (sin exposición ósea con el exterior) son inicialmente analgésicos. Se presume que el trauma no tiene porqué contaminarse, lo importante en este momento es disminuir el dolor y suplir el sangrado que se produce por dentro; esto se logra con soluciones salinas o sueros.

FRACTURAS ABIERTAS

La fractura abierta se define como aquella en la cual se encuentra comunicación del foco de la fractura con el medio ambiente, a través de una herida en la piel. La intensidad y la energía del trauma, la severidad del compromiso óseo y de los tejidos blandos definen el tipo de fractura y su clasificación, y orienta su manejo.
Del manejo inicial del paciente en general y de la fractura abierta en particular, depende el resultado final de sobrevida del paciente, las incapacidades residuales y la función de la extremidad comprometida.
El 39% de los pacientes con fractura abierta son víctimas de politrauma. Por lo tanto, son pacientes con compromiso de dos o más sistemas y su manejo inicial debe estar enfocado a evaluar las lesiones que pongan en riesgo la vida del paciente.
Una fractura abierta es una herida contaminada. Entre el 60 y el 70% de estas heridas muestran crecimiento bacteriano a su ingreso. Una fractura abierta requiere tratamiento de emergencia. Se considera que una herida que permanece más de 8 horas sin manejo, se debe considerar una herida infectada y no tan solo contaminada.


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